cuanto duermen los perros

En este artículo hablaremos sobre las características generales del sueño en el perro y analizaremos sus parecidos y diferencias con el del ser humano. Descubre cómo y cuánto duermen los perros. La primera parte del artículo es un poco más técnico y está basado en el reciente trabajo de Bódizs, Kis, Gácsi y Topál, El sueño en el perro: comparativa, relevancia comportamental y traslacional. Si prefieres saltarte esta parte puedes ir directo a la segunda con las conclusiones y un resumen del mismo, donde también hablamos de cómo debería ser el sueño de tu perro, problemas que encontramos frecuentemente y cómo mejorar el descanso de tu mascota. Para ello, accede directamente al resumen desde el índice de contenidos que te presentamos a continuación.

Características generales del sueño en el perro

  • Durante el sueño, se produce una relajación muscular (descanso motor).
  • Existe una postura estereotipada: posición de tumbado, con la cabeza sobre o entre las patas delanteras o bien de lado (o boca arriba, sobre la espalda) con los músculos del cuello relajados.
  • Se da un aumento de los umbrales sensoriales (menor reacción conductual o ausencia de reacción a estímulos externos).
  • Se produce una regulación homeostática (procesos para mantenimiento del equilibrio fisiológico). Los perros son diurnos en términos de la actividad motora, temperatura corporal, niveles de melatonina, ritmo cardíaco…
  • El cierre del párpado está presente en descanso y el sueño (ojos cerrados).
  • Existencia de fases NREM: en donde el electroencefalograma refleja ondas lentas y caracterizada por: ausencia de movimientos rápidos del ojo, pulso de menos de 60 latidos/minuto, respiración lenta, profunda y menos variable y menor actividad eléctrica muscular.
  • Existencia de fases REM: en donde el electroencefalograma refleja actividad de baja amplitud y alta frecuencia en el la corteza cerebral, actividad rítmica y lenta en el hipocampo y caracterizada por movimientos oculares rápidos, pulso de menos de 60 latidos por minuto, respiración rápida superficial e irregular y poca actividad eléctrica muscular con picos ocasionales (contracciones musculares).

Trastornos del sueño en perros

Los perros pueden padecer:

  • Narcolepsia: con sueño fragmentado, desregulación de la fase REM, ataques de sueño o somnolencia frecuente y excesiva, pérdida del tono muscular (cataplegia) inducida por emociones fuertes (durante el juego, en la anticipación de la comida…). Causado por mutación en el gen canino para el receptor 2 de la orexina, con pérdida de producción de péptidos de orexina.
  • Trastorno de la respiración durante el sueño: episodios de baja saturación de oxígeno y ronquido sonoro durante el sueño junto con hipersomnolencia durante el día, lentitud y reducción de la latencia del sueño. Común en razas braquicefálicas.
  • Trastorno de la fase REM: caracterizado por actividad motora violenta y/o conductas complejas que aparecen durante la fase REM del sueño. A menudo episodios de movimiento de labios, aullidos, ladrido, gruñido, masticado o mordido. Suele darse tanto en las siestas diurnas como durante el sueño nocturno y dichas conductas no están relacionadas con el entorno real (alucinaciones). Habitualmente asociado a problemas neurológicos, pero también congénito (presente al nacer).

Las bases del ciclo sueño-vigilia en el perro doméstico

Media de horas al día que pasan durmiendo los perros: 10h de sueño al día (variando entre individuos y razas entre 7.7h y 16h).

Aunque dado que pasan un 21% del día en un estado de adormilación o sueño ligero, a veces el número de horas que duermen se sobreestima.

La homeostasis durante el sueño en el perro

Los perros recuperan el sueño perdido mediante una menor de actividad motora (muscular), aumento del sueño inicial de ondas lentas y aumento posterior del porcentaje de tiempo en fase REM, así como aumento de la actividad de ondas lentas/delta del encefalograma durante el sueño NREM.

En condiciones normales, en perros no hay una liberación de la hormona de crecimiento en las fases iniciales del sueño (sueño de onda lenta), sin embargo, tras la privación del sueño esta hormona sí se encuentra incrementada (así como disminuido el cortisol). Se ha propuesto que esto está relacionado con funciones neurocognitivas y de recuperación.

La regulación circadiana del sueño en perros

La mayor parte de la inactividad motora del sueño en perros sucede entre las 21.00 y las 6.00 AM, con algún periodo extra tras el mediodía.

La actividad diurna de los perros hipotéticamente refleja una adaptación al ritmo del ser humano, dada la evidencia en cuanto a patrones de actividad nocturnos, crepusculares o arrítmicos en la mayor parte de cánidos (incluidos los lobos), en los que la actividad diurna es muy rara.

En humanos, el ritmo circadiano está relacionado con dos genes (period1 y period2), mientras que en perros sólo con uno (period1), esta menor regulación de la expresión del ritmo circadiano en perros en comparación con la humana puede conllevar una mayor flexibilidad a la hora de distribuir las actividades del día (adaptándose a nuestros ritmos de vida cambiantes).

Por otro lado, sus breves y frecuentes ciclos naturales de sueño y vigilia permiten a los perros domésticos un adaptarse a las rutinas cambiantes, a diferencia de los propios humanos que sufren mucho más en las alteraciones del ritmo circadiano (turnos de trabajo nocturnos, diferencias horarias en viajes a otros países…).

cachorro durmiendo con su tutora en un sofá

Regulación ultradiana del sueño en perros

Los ciclos de sueño en el perro suelen ser de 20 minutos (12min de somnolencia NREM y 6 min de episodios de sueño REM) con perfiles de movimiento ocular, actividad muscular, actividad cardíaca y respiración característicos y diferenciales. (En ratas el ciclo es de 11 min y en humanos de 90 min).

En perros, el sueño es polifásico, con una duración media del ciclo de vigilia-sueño polifásico de 83min. En sueño REM pasan una media de 3h (ratas 2h y humanos 2,5h).

Al igual que otras especies pero a diferencia del ser humano, es frecuente que se despierten completamente tras la fase REM, lo cual se relaciona con un estado general de mayor alerta que el ser humano.

Aspectos de comportamiento y aprendizaje relacionados con el sueño en perros

Los perros que duermen dentro de casa dedican un 80% de la noche al sueño nocturno, los que duermen en el jardín o terreno un 70% y aquellos que duermen en un área exterior sin vallado sólo un 60%. En condiciones de laboratorio el primer episodio REM aparece más tarde que en casa, lo que concuerda con la idea de que el sueño activo emerge sólo en condiciones en las que se sienten seguros.

Igual que los humanos, tras un día con mucha actividad, los perros duermen más y el sueño es más profundo. Es decir, pasan más tiempo en las fases iniciales del sueño adormilados y con fase NREM y en general más tiempo en fase NREM y REM que adormilados.

Además del entorno y la actividad física, el contexto social también juega un papel decisivo en el sueño de los perros y otros cánidos.

Emociones con valencia negativa previas al sueño (separación del propietario, acercamiento amenazador de un extraño…) conllevaron una menor latencia de la fase REM y mayor tiempo en fase REM en comparación con las encontradas tras una interacción social positiva (caricias, juego…).

También se observó un aumento de la frecuencia cardíaca y una menor variabilidad de dicha frecuencia tras una interacción positiva en comparación con una negativa durante la vigilia pero no durante el sueño.

Esto es un hallazgo interesante porque se pensaba que la valencia emocional era independiente y que sólo afectaba la intensidad y activación emocional, fuera del tipo que fuera.

Sueño y memoria en el perro doméstico

En humanos y ratas, se ha demostrado que el sueño consolida la memoria. En perros, esta mejora se refleja en las habilidades de comunicación interespecíficas (humano-perro), en concreto en el aprendizaje de nuevos comandos.

dos galgos durmiendo enroscados

Un estudio de 3h tras el aprendizaje, mostró un incremento de las ondas delta de la fase NREM y de las ondas theta de la fase REM, así como una disminución de las ondas alfa de la fase NREM en comparación con perros con actividad normal (ausencia de aprendizaje). Tras 3h de descanso/sueño, el desempeño conductual de lo aprendido mejoró notablemente en comparación con el desempeño previo. Dicho desempeño se correlacionó con varios aspectos del sueño (potencia de las ondas beta y delta de la fase REM).

A parte del sueño, el paseo y el juego tras el aprendizaje se asoció con mejores desempeños tras una semana, mientras que el aprendizaje de tareas/habilidades no relacionadas tras el aprendizaje inicial empeoró la consolidación de la memoria.

En contraste, otro estudio (de comportamiento) obtuvo como resultados que el juego durante la etapa de retención (posterior al aprendizaje) mejoró el rendimiento de la memoria a corto plazo en mayor medida que un periodo de descanso.

Desarrollo y envejecimiento canino: cambios en el sueño y la cognición

En el desarrollo del encefalograma del sueño en perros se observa la aparición gradual de la actividad de las ondas lentas NREM, que alcanzan un pico transitorio alrededor de 6-8 semanas de edad y luego disminuye hasta al menos las 16 semanas. Este pico también sucede en humanos prepuberales y ratas, así como otras características clave como la densidad sináptica (complejidad de la red neural y su actividad) y el consumo de energía cerebral. Los patrones de sueño similares a los adultos surgen alrededor de las 5 semanas en los perros y alrededor de las 12 en humanos.

Se ha demostrado que los perros manifiestan un deterioro cognitivo con el aumento de la edad (disfunción cognitiva canina) similar en muchos aspectos al asociado al envejecimiento en humanos.

El deterioro cognitivo en perros se ha asociado a alteraciones de conducta, entre ellas, la alteración del ciclo de sueño-vigilia, así como una menor amplitud del ritmo circadiano, menor temperatura corporal y una menor memoria espacial.

El envejecimiento también se caracteriza por un reducción de la cantidad total de sueño REM, así como un aumento del sueño NREM durante el día y de la vigilia durante la noche. Este tipo de fragmentación de la vigilia durante el día y del sueño durante la noche junto con la reducción de la fase REM son idénticas a las que se encuentran en seres humanos de edad avanzada y está demostrado que se relacionan con aspectos cognitivos del envejecimiento.

En perros adultos de 2 a 8 años, disminuye la actividad de ondas delta y aumentan las alfa y beta, tanto en fase NREM como REM, pero no durante la somnolencia (adormecimiento o sueño ligero).

En el sueño NREM, el huso lento (9 a 13 Hz) disminuye y el rápido (13-16 Hz) aumenta, siendo ambos husos menos amplios. (Nota: el huso es la forma de la onda).

Se requiere más estudio sobre…

  • La cría selectiva potenciando un sueño más profundo, más intenso y por tanto cognitivamente más eficiente.
  • Los paralelismos entre el desarrollo cognitivo y maduración del encefalograma del sueño en perros.
  • Las funciones del sueño NREM y REM mediante manipulaciones selectivas como la privación de estas etapas del sueño.Integración de los aspectos cognitivos y afectivos de la consolidación de la memoria en relación con el sueño.
  • Los efectos de la domesticación en el sueño mediante comparaciones adicionales de perros y lobos en términos de fenotipos y fisiología del sueño.
  • Los efectos de las diferentes experiencias de vida (perros criados en libertad, perros domésticos, perros de refugio…) sobre el sueño y los procesos cognitivos relacionados con el sueño.

Conclusiones y resumen sobre el sueño en perros

Todo apunta a que nuestra co-evolución con los perros ha propiciado que éstos hayan adaptado su ritmo circadiano al nuestro, volviéndose diurnos (a diferencia del lobo y otros cánidos) y manteniendo una plasticidad elevada a fin de adaptarse bien a nuestro ritmo de vida cambiante y reponerse rápido a los cambios en las rutinas de descanso con los que a menudo tienen que lidiar.

Una de las principales diferencias entre el sueño del perro y el nuestro es que sus ciclos son más rápidos (20 minutos frente a nuestros 90min) y lo reparten a lo largo del día, en vez de concentrarlo en unas 8 horas como nosotros (sueño polifásico frente a nuestro habitual monofásico). Si bien es cierto que lo habitual es que la mayor parte de sus ciclos de sueño coincidan con nuestro horario de descanso 21-6 AM, ellos no pasan todas esas horas durmiendo, sino que se despiertan frecuentemente tras cada fase REM y permanecen despiertos (vigilia). Este tipo de sueño, polifásico, está adaptado a mantener un mayor estado de alerta durante la noche, cosa que nosotros, no es frecuente que necesitemos.

En ese sentido, aunque es mucho más recomendable una alarma para este fin, podemos confiar en que nuestros compañeros caninos estarán más atentos que nosotros a cualquier cosa que suceda mientras nos pegamos nuestras, con suerte, 8 horitas de sueño.

A ese respecto también existe diferencia, los perros duermen, de media, más horas que nosotros (como decíamos, no de forma seguida): 10h. Aunque esto varía según el individuo y la raza. Hay razas más dormilonas, como el galgo, que llega a dormir hasta 18h al día. Por lo general, los perros de mayor tamaño duermen más horas que los pequeños y los cachorros y los senior o ancianos más que los adultos.

Como nosotros, los perros necesitan dormir ese mínimo de horas (dos más, dos menos) para mantener el equilibrio fisiológico y si les privamos de ello, su salud y su capacidad cognitiva se resiente. Además, tras un día muy activo físicamente (excursiones, paseos más largos de lo habitual o por sitios diferentes, agility, canicross…) o estresante (cambios de rutina, visitas, encuentros desagradables, niños u otros perros que los pongan «como una moto» o no les dejen descansar…) necesitarán dormir más y más profundamente (relajados y sin ser molestados) para reponerse.

Un problema frecuente que encontramos es que los tutores caninos piensan que sus compañeros peludos duermen mucho y esto les preocupa. Habitualmente, asociado a esta percepción encontramos que el perro en cuestión tiene problemas de ansiedad generalizada o asociada a la ausencia de su compañero humano de referencia o dependencia excesiva de éste (perros que siguen a su propietario a todas partes y están alerta a cualquier movimiento del mismo). Los primeros, duermen más porque el estrés crónico y mantenido los agota y los segundos, son incapaces de descansar y dormir profundamente hasta que no retorna al hogar su propietario y/o permanece quieto en alguna actividad sedentaria.

Por otro lado, los perros nerviosos y sensibles suelen presentar dificultades para descansar porque no consiguen sentirse suficientemente seguros en para ello o se les interrumpe constantemente (zona de paso, con ruidos, en el exterior…).

dos perros durmiendo a pata suelta en un sofá para perros

¿Cómo mejorar el sueño y el descanso de tu perro?

Si te preocupa el sueño de tu perro, ya sea porque este no es de calidad (no llega a ser profundo) o no descanse lo suficiente puedes intentar mejorarlo de varias formas.

Si duerme en el exterior la primera recomendación es que le permitas dormir dentro, aunque sea en una habitación diferente. Sólo así puedes incrementar un 20% el tiempo que pasan descansando. Como alternativa, puedes mejorar su zona de descanso aislándola al máximo del exterior (vallado, recinto cerrado, caseta de obra o bien aislada…).

Si duerme en interior, dedicarle un espacio propio, alejado del paso y lo más aislado del ruido posible es la mejor opción. Los perros, al igual que otros cánidos, se sienten más seguros en una «guarida«, incluso en interiores. Una caseta de plástico o madera, un transportín o una jaula plegable de metal o tela o cualquier otra estructura cubierta les ayudará a descansar.

Por último, un buen colchón, adecuado a las necesidades específicas de tu perro es a veces la clave del éxito para lograr que se relaje y su descanso sea de calidad y suficiente como para reponerse de la actividad y acontecimientos del día. Un colchón especialmente pensando para fomentar el descanso en perros ayudará notablemente al tratamiento de muchos problemas de conducta y será una ayuda muy valiosa, junto a la terapia sugerida por un profesional de la conducta canina y/o el veterinario.

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Bibliografía citada:

Bódizs, R., Kis, A., Gácsi, M., & Topál, J. (2020). Sleep in the dog: comparative, behavioral and translational relevance.Current Opinion in Behavioral Sciences, 33, 25-33.

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4 comentarios

  • Hola. Tengo un golden retriever y le cuesta dormir y se pasa la noche dando vueltas. Probaré lo que decís de dejarle un espacio propio limitado a modo guarida para intentar mejorar su sueño a ver si así descansa mejor. Un artículo muy interesante, también echaré un ojo a los artículos que tenéis sobre camas relajantes.

    • Hola Nestor, ¿qué edad tiene tu perro? Conforme se hacen mayores, les cuesta más dormir seguido y, aunque es totalmente normal, una cama más cómoda y que le induzca tranquilidad de forma inconsciente puede ayudarle mucho. ¡Cuéntanos qué tal va con su «guarida» nueva! Muchas gracias por tu comentario 🙂

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