microbiota y probióticos en perros y gatos

Para desarrollar nuestros artículos sobre probióticos naturales que funcionan, los mejores prebióticos para gatos y el mejor probiótico para perros y gatos con diarrea hicimos una amplia revisión de la literatura científica disponible hasta el momento. Una de las revisiones más interesantes y completas que encontramos fue “Microbiota and probiotics in canine and feline welfare” publicada en la revista científica Anaerobe, cuyo objetivo era describir el conocimiento disponible sobre la microbiota y los avances en la terapia con probióticos en gatos y perros. Os dejamos una traducción resumida y más accesible al público general y el enlace al artículo original en inglés por si queréis consultarlo.

La microbiota y el uso de probióticos en el bienestar canino y felino

Determinadas cepas específicas de probióticos y ciertas combinaciones de ellas pueden ser útiles en el cuidado, terapia y nutrición felina y canina.

Los suplementos alimenticios con probióticos se han utilizado con éxito en la prevención y tratamiento de la gastroenteritis aguda, tratamiento la inflamación crónica de los intestinos y/o el colon y la prevención de alergias en animales de compañía.

Los nuevos desafíos en el uso de probióticos para el tratamiento de problemas de salud en perros y gatos incluyen:

  • Obesidad y el sobrepeso.
  • Infecciones del tracto urogenital.
  • Gastritis por Helicobacter
  • Infecciones parasitarias.

Los probióticos de origen humano parecen ser herramientas útiles para mantener la salud de las mascotas, sin embargo, los microorganismos propios encontrados tanto en perros como en gatos son probablemente la fuente de probióticos más apropiada para ellos.

Introducción a la microbiota en perros y gatos

Perros y gatos son carnívoros con un largo historial de alimentación con dietas altas en proteínas y actividad física diaria pero hoy en día su alimentación suele ser mucho más alta en carbohidratos y más sedentaria.

La salud y el bienestar de las mascotas, como en humanos, depende en gran medida de la composición, abundancia y actividad de los microorganismos de su sistema digestivo y otros órganos como la piel.

En el tracto intestinal existe una compleja comunidad de microorganismos, un ecosistema que actúa en diferentes vías, afectando tanto a la absorción y el metabolismo de los nutrientes como a funciones de protección.

De hecho, la microbiota canina y felina suele encontrarse alterada en presencia de varias enfermedades y se ha visto que cualquier perturbación en la composición de la microbiota conduce al desarrollo de múltiples problemas de salud (diarrea, obesidad, alergias y otros síntomas de estrés).

Estudiar y conocer mejor la microbiota canina y felina y comprender cómo afecta al mantenimiento de la salud de las mascotas a largo plazo podría beneficiar al tratamiento de dichas enfermedades.

Para recuperar el equilibrio de la microbiota alterada y combatir infecciones, se han propuesto diferentes agentes terapéuticos, entre ellos los probióticos. Revisaremos el conocimiento actual sobre la microbiota o flora intestinal felina y canina y los avances en la terapia con probióticos en perros y gatos.

La microbiota canina y felina

Perros y gatos tienen un elevado número de microorganismos en el tracto gastrointestinal, superior incluso al que tenemos los seres humanos.

Además, perros y gatos difieren en especies de bacterias y levaduras, las cuales incluso varían según la raza y el área geográfica en la que viven. Dentro de un mismo individuo, la diversidad y concentración de las especies de microorganismos varía también a lo largo del tracto digestivo. De hecho, cada perro o gato tiene un ecosistema de microorganismos diferente y único.

Firmicutes, Bacteroidetes, Proteobacteria y Fusobacteria así como Eubacterium son las especies predominantes tanto en perros como en gatos.

En el tracto gastrointestinal canino son comunes Firmicutes, Fusobacteria, Bacteroidetes y Proteobacteria. En el duodeno y el yeyuno predomina Clostridia mientras que en colon y el íleon predominan Fusobacteria y Bacteroides, aunque también se encuentra Clostridia.

Se han encontrado también hongos como Ascomycota, Basidiomycota, Glomeromycota y Zygomycota.

Los lactobacilos, en perros, habitan en todas las partes del intestino (en concentraciones de 104 a 108 CFU/ml), siendo Lactobacillus acidophilus la especie más frecuente. En el intestino de perros sanos se han encontrado también: L. fermentum, L.rhamnosus y L. salivarius y en menor medida: L. murinusL.reuteri, L. animalis, L. sanfranciscensis y L. paraplantarum.

En gatos los lactobacilos más frecuentes en el intestino son L. acidophilus, L. salivarius, L.johnsonii, L. reuteri y L. sakei.

Se han encontrado bifidobacterias (Bifidobacterium pseudolongum, B. animalis, B. catenulatum y B.bifidum.) en heces caninas pero parecen ser más importantes y abundantes en gatos, que presentan mayor abundancia y biodiversidad de especies. De hecho, en gatos con enfermedades inflamatorias del tracto gastrointestinal tienen valores disminuidos de Bifidobacterium sp.

gatos compartiendo microbiota oral felina

En la microbiota oral de los gatos se encontró fundamentalmente Proteobacteria (75%), Bacteroides (10%), Firmicutes (7%), también Spirochaetes, Fusobacteria, Actinobacteria y otros en menor porcentaje.

En heces felinas se encuentra un número muy elevado de anaeróbicos (superior al de perros y humanos) siendo los más representativos Firmicutes (70%), Proteobacteria (15%), Bacteroidetes (10%), Fusobacteria (5%) y Actinobacteria (4%).

Un estudio más reciente con aproximación metagenómica encontró resultados diferentes en la microbiota felina, predominando el grupo Bacteroidetes/Chlorobi (70%) seguido por Firmicutes (15%) y Proteobacteria (5%).

Dado que estos estudios se han realizado en su mayor parte en razas felinas de pelo corto podrían diferir en otras razas de gatos.

La microbiota de la piel juega un importante rol en la función de la misma, mejorando la barrera protectora frente a microorganismos potencialmente patogénicos.

Se ha encontrado una alta y diversa población de microoganismos en la piel canina (fundamentalmente proteobacterias y oxalobacterias) mayor en las zonas cubiertas de pelo que en las zonas de mucosa.

Se encontró mucha menor riqueza en la piel de perros con alergias (así como menor abundancia de Ralstonia).

bacterias de cada área del cuerpo en perros y gatos
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Interacción entre la microbiota de mascotas y propietarios ¿existe conexión?

Bacterias enteropatógenas específicas del perro como Salmonella y Campylobacter son zoonosis bien documentadas, como también lo son los quistes del protozoo parásito Giardia lamblia y la ascariasis. Los agentes entéricos zoonóticos en el gato también son importantes.

Estudios recientes sobre la interacción microbiana entre humanos y mascotas muestran que tener un perro en casa aumenta la microbiota cutánea compartida entre los adultos que habitan en el mismo hogar.

Los estudios también sugieren que la exposición de los bebés a los animales de granja se asocia con un menor riesgo de desarrollar asma en el futuro. La exposición perinatal a las mascotas afecta las diferencias de composición en la microbiota intestinal y protege a los niños de las dificultades respiratorias tempranas.

Efecto de la dieta en la microbiota

La composición e ingredientes de los alimentos ingeridos influyen significativamente en la función gastrointestinal, la composición de la microbiota y sus productos metabólicos en el intestino.

La alimentación de las mascotas ha ido evolucionando desde una compuesta por presas de caza y las sobras humanas (ambas ricas en probióticos naturales para perros y gatos) hasta los modernos piensos científicamente formulados para ser nutricionalmente equilibrados para cada tipo de mascota según sus características propias.

Los restos de comida humanos no satisfacen correctamente las necesidades metabólicas básicas de los animales de compañía y no aportan todos los nutrientes, vitaminas, minerales y otros componentes necesarios.

Existen cada vez más alimentos con probióticos para perros y gatos (enriquecidas) que ofrecen una modulación de la microbiota y alimentos funcionales dirigidos al bienestar.

La alimentación en perros a base de almidón con alto contenido de carbohidratos condujo a una disminución del amoníaco fecal. Por otro lado, las harinas de subproductos cárnicos con alto contenido proteico y harinas de carne de baja calidad conducen a aumento del pH, disminución de ácidos propiónico y acético, aumento de ácidos grasos de cadena ramificada, ácido valérico y mayor concentración de calprotectina en las heces. Todos los perros alimentados con esta dieta desarrollaron diarrea.

Prebióticos en la nutrición canina y felina

Algunos estudios concluyen que la adición de prebióticos a la dieta puede ser beneficioso en perros y gatos. Su incorporación puede modular beneficiosamente la microbiota y la salud intestinal y posiblemente proteger a las mascotas de infecciones entéricas.

Los perros alimentados con suplementos dietéticos con achicoria (oligosacárido fermentable) mostraron una mayor consistencia en las heces, menor pH fecal y mayores niveles de bifidobacteria y menores de Clostridium perfringens (enteropatógena). Por contra, alimentar a los perros con menor nivel de fibra dietaria (pulpa de remolacha) condujo a una disminución de Fusobacteria e incremento de Firmicutes. También están bajo estudio los efectos de polidextrosa fermentable como prebiótico, que parece disminuir el pH fecal, indol y la concentración de C. perfringens.

La dieta felina, alta en proteína de origen animal, al suplementarse con aditivos basados en plantas bajas en carbohidratos favorece el crecimiento de Clostridium, Faecalibacterium, Ruminococcus, Blautia y Eubacterium en heces de cachorros y afecta a hormonas y metabolitos importantes en la saciedad y el metabolismo del gato.

Por otro lado, las heces de gatitos alimentados con dietas moderadas en proteína y carbohidratos contienen Actinobacteria, Dialister, Acidaminococcus, Bifidobacterium, Megasphaera, y Mitsuokella, así como menor abundancia deFusobacteria y estos cambios pueden tener un efecto beneficioso para su salud intestinal. Gatos alimentados con dietas altas en proteínas muestra menor nivel de bifidobacterias y mayor de C. perfringens.

Añadir prebióticos puede tener un efecto positivo en las poblaciones microbianas intestinales en gatos. Suplementar la dieta felina con FOS (4%) aumenta la concentración de bifidobacterias y disminuye la de E. coli. La presencia de pectinas en la dieta (también 4%) aumenta las concentraciones de C. perfringens y Lactobacilli.

Esto sugiere que, si bien el gato es carnívoro, su microbiota intestinal es similar a la de los omnívoros en cuanto a las especies presentes y su diversidad.

Obesidad y sobrepeso en animales de compañía

La obesidad y el sobrepeso son problemas graves en la salud de las mascotas. Una dieta inapropiada o hipercalórica, un estilo de vida sedentario y una actividad física limitada son sólo algunos de los factores que conducen al sobrepeso en animales de compañía.

Alrededor del 38% de las mascotas caninas tienen sobrepeso (Francia el 39% y Reino Unido el 50%).

El filo Actinobacteria y el género Roseburia son menos abundantes en perros obesos que en delgados.

El problema de la obesidad también afecta a los gatos pero hasta el momento no se han realizado estudios en cuanto a la microbiota en gatos obesos.

Probióticos para perros y gatos

Los antibióticos usados habitualmente en el tratamiento de ciertas enfermedades reducen la población de bacterias beneficiosas y aumentan los niveles de los microorganismos potencialmente dañinos en la microbiota, conduciendo además al desarrollo de resistencia antimicrobiana.

Además, la terapia antibiótica tiene efectos a largo plazo en la microbiota intestinal. Los microorganismos con multirresistencia antimicrobiana como enterococcos resistentes a ampicillina y tetraciclina, pueden transferirse de las mascotas a sus propietarios.

El uso del antibiótico tilosina, alteró la microbiota canina disminuyendo los niveles de Fusobacteria, Bacteroidales y Moraxella y aumentando la proporción de Enterococcus, Pasteurella, Dietzia, y Escherichia.

Existen productos probióticos formulados específicamente para gatos (a diferencia de los probióticos caseros para gatos) y para perros con eficacia científicamente probada.

Suplementar la dieta de las mascotas con probióticos, ya sean específicos o genéricos parece ser un modo de mantener y promover su salud gastrointestinal y bienestar.

Probiótico se define como “microorganismos vivos que al ser administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio en la salud del hospedador”.

Los posibles beneficios son la modulación del sistema inmune, protección frente a infecciones causadas por enteropatógenos, apoyo cuando existe estrés, incremento del crecimiento y desarrollo, control de las alergias y control de la obesidad.

Varias formas de acción pueden originar estos beneficios: producción de compuestos antibacterianos, competición por nutrientes y adhesión a lugares con potenciales patógenos, alteración del metabolismo microbiano y estimulación de la inmunidad entre otras.

beneficios de los probióticos
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Origen de los probióticos, supervivencia en el tracto digestivo y efecto en la microbiota

Para un uso satisfactorio como probiótico, la especie bacteriana debe ser de origen intestinal de la especie a la que se pretende destinar. Desafortunadamente, la mayor parte de los probióticos para animales de compañía que se cultivan no provienen originalmente de la microbiota canina o felina. Además, se han publicado pocos estudios sobre la calidad de los productos probióticos para mascotas y la supervivencia de los probióticos a través del tracto gastrointestinal.

Aunque los lactobacilos sólo representan una pequeña parte del microbioma canino, se hallan ampliamente extendidos. Varias cepas de Lactobacillus muestran actividad antimicrobiana in vitro y son las más frecuentes en el intestino delgado, con capacidad para modificar el microecosistema intestinal.

cultivo microbiota in vitro lactobacilos perros y gatos probioticos

Resultado de los ensayos con cepas de probióticos para perros (dosis incluida):

L. fermentum VET9A, L. plantarum VET14AyL. rhamnosus VET16A y su combinación, se adhieren bien a la mucosa intestinal canina, pudiendo evitar (in vitro) que se adhieran al mismo enteropatógenos comunes (Enterococcus canis, C. perfringens, Salmonella enterica ser. Typhimurium).

L. fermentum AD1, tuvo una tasa de supervivencia de casi el 90% tras 3h en pH 3.0 y se adhirió correctamente a la mucosa intestinal. Una dosis de 109 CFU/mL de esta cepa durante 7 días aumentó los niveles de lactobacilos y enterococcos en perros sanos.

Enterococcus faecium EE3 administrada durante una semana con la misma dosis, sobrevivió y persistió en el tracto gastrointestinal hasta 3 meses tras el cese de la administración, siendo capaz de disminuir los niveles de estafilococcos y Pseudomonas e incrementar el de otros lactobacilos (perros sanos también).

L. acidophilus DSM13241 como aditivo alimentario en pienso seco (109 CFU/mL durante 4 semanas), que sobrevivió al tránsito a través del tracto gastrointestinal e incrementó los niveles de lactobacilos, disminuyó los clostridios y mejoró parámetros sanguíneos e inmunes.

L. animalis LA4 (dosis de 0.5×109 CFU durante 10 días) así como B. animalis AHC7 (1.5×109 CFU durante seis semanas) redujo la abundancia de Clostridium difficile en perros.

L. rhamnosus GG (dosis de 5×1011 CFU)se mantiene en el tracto sólo durante 4 días, por lo que su persistencia es baja.

E. faecium NCIB 10415 (dosis de 9.2×109CFU durante 18 días) aumentó los niveles de Salmonella y Campylobacter reduciendo significativamente los de clostridios.

B. animalis ssp. Lactis también muestra una buena tasa de supervivencia y adhesión, aunque requiere más estudio como probiótico potencial.

En cuanto a cepas de microorganismos de origen felino:

L. acidophilus DSM13241 (dosis de 2×108CFU/d durante 4.5 semanas) incrementó los niveles de lactobacilos y disminuyó los de clostridios y Enterococcus faecalis, disminuyendo así mismoel pH fecal, las concentraciones en plasma de endotoxinas y mostrando cambios sistémicos e inmunomodulados. Por tanto, puede ser interesante el uso de lactobacilos para gatos específicos como probiótico.

Efecto de los probióticos en el sistema inmune

Algunos informes muestran que el uso de probióticos en la dieta mejora funciones específicas del sistema inmune en perros, en especiallos probióticos para cachorros y perros jóvenes.

E. faecium SF68 (5×108CFU/d) como aditivo en pienso seco para cachorros hasta el año mostró un efecto adyuvante (capacidad para desencadenar una respuesta inmunológica) a nivel de la mucosa gastrointestinal y sistémico, siendo particularmente relevante para mejorar la protección frente a varios tipos de infección tanto durante el periodo crítico de las etapas más tempranas de vida como en las posteriores.

La combinación de 7 cepas de probiótico (E. faecium NCIMB 30183, Streptococcus salivarus ssp. thermophilus NCIMB 30189, Bifidobacterium longum NCIMB 30179, L. acidophilus NCIMB 30184, Lactobacillus casei ssp. rhamnosus NCIMB 30188, L. plantarum NCIMB 30187, Lactobacillus delbrueckii ssp. bulgaricus NCIMB 30186) en dosis de 5×109 CFU/d y una mezcla de prebióticos (fructooligosacáridos y arabinogalactanos) durante tres semanas incrementó los niveles de Enterococcus y Streptococcus pero no halló cambios en la función gastrointestinal ni inmune.

La cepa de L. rhamnosus GG se utilizó para el alivio y la prevención de los signos clínicos de la dermatitis atópica en perros genéticamente predispuestos. Se encontró que la exposición temprana de los cachorros a L. rhamnosus GG redujo los indicadores inmunológicos de la dermatitis atópica, disminuyendo significativamente la IgE específica del alérgeno en los primeros 6 meses de vida y su efecto positivo se observó hasta 3 años después de la interrupción de la administración de probióticos.

Efecto de los probióticos en los parámetros químicos clínicos

Los probióticos tienen potencial para el control de los niveles de proteínas y lípidos en perros y gatos.

E. faecium EE3 (en dosis diaria de 3mL x109CFU/mL durante una semana) redujo el total de lípidos y proteínas, controlando efectivamente el colesterol y manteniéndolo en niveles adecuados.

L. fermentum AD1 (en dosis diaria de 3mL x109CFU/mL durante una semana) aumentó el total de proteínas y lípidos reduciendo la glucosa en suero.

B. animalis B/12 (109CFU) aumentó los niveles de ácidos orgánicos y redujo los de triglicéridos y albúmina en suero, incrementando la actividad fagocítica de los leucocitos.

Efecto de los probióticos en la salud del sistema digestivo

Los problemas gastrointestinales son uno de los principales motivos por los que los propietarios acuden al veterinario con sus mascotas.

La gastroenteritis aguda es un problema muy frecuente en perros y gatos, habitualmente a causa de malas prácticas alimentarias, patógenos transmitidos por alimentos o sensibilidad específica a algún componente de la dieta. Los probióticos parecen ser una herramienta prometedora en el alivio de las enfermedades gastrointestinales en mascotas.

El cóctel probiótico de 2.85 billones de Lactobacillus farciminis termoestabilizados, Pediococcus acidilactici, Bacillus subtilis y Bacillus licheniformis + 1,35 billones de L.acidophilus MA 64 / 4E , redujo significativamente el tiempo de convalecencia en la gastroenteritis aguda autolimitada en perros. Sin embargo, cabe aplicar cautela a estos resultados y efectuar más investigación ya que el uso de Bacillus sp como aditivo en la comida de gatos y perros puede causar problemas en sus propietarios ( B. licheniformis puede ser fatal en bebés recien nacidos y B. subtilis es un patógeno oportunista en humanos).

Las enfermedades que causan diarrea son comunes en refugios de mascotas debido a la exposición de los animales al estrés, cambios de dieta y la dispersión de agentes bacterianos, virales y parasíticos. Los probióticos pueden ser empleados para mejorar las condiciones de vida de estos animales (especialmente los probióticos para cachorros con diarrea).

E. faecium SF68 (en dosis de 2.1×109 CFU/g), en 182 perros y 217 gatos, disminuyó significativamente los episodios de diarrea en gatos, aunque no en perros, por lo que no resultaría de utilidad en probióticos para perros con diarrea.

L. acidophilus NCC2628 y L. acidophilus NCC2766) + L. johnsonii NCC2667 (en dosis de 1010CFU/g cada cepa, al día durante 4 semanas) mostró efectos beneficiosos en los patrones de citoquinas intestinales y en la microbiota, disminuyendo el total de enterobacterias e incrementado el de lactobacilos en perros con diarrea causada por sensibilidad alimentaria. En perros sin sensibilidad alimentaria, la cepa L. acidophilus DSM13241 mejoró la consistencia fecal y disminuyó la frecuencia de defecación, incrementando los niveles de lactobacilos y bifidobacterias y disminuyendo los de C. perfringens y Escherichia sp.

Los perros y los gatos son reservorios de Helicobacter, esta bacteria reside en el estómago y ocasionalmente en la boca, desde donde puede ser transmitida fácilmente a humanos. Su presencia se ha asociado con gastritis en perros y gatos. El único tratamiento es una triple terapia compuesta por dos antibióticos y un inhibidor de la bomba de protones, pero no siempre es efectiva.

En niños humanos se ha usado L. casei DN-114 001 (1×1010 CFU/g) añadido a la triple terapia con gran éxito en la erradicación de Helicobacter por lo que el uso de probióticos para mascotas para combatir infecciones en perros y gatos podría ser también beneficioso.

Efecto de los probióticos en las enfermedades inflamatorias intestinales

Los síntomas clínicos de las enfermedades inflamatorias del intestino (EII o IBD en inglés) en perros y gatos incluyen vómito, diarrea, pérdida de peso, inflamación y lesiones en tejidos del estómago, intestino delgado y el cólon. Los perros con EII presentan una microbiota intestinal alterada por lo que los probióticos para perros con IBD podrían estar indicados.

Proteobacterias como Diaphorobacter sp y Acinetobacter sp, son más abundantes en el colon de los perros con EII, (en perros sanos son más abundantes Fusobacteria, Bacteroidaceae, Prevotellaceae y Clostridiales). El duodeno inflamado en los perros con EII presenta más enterobacterias y clostridios, menos Bacteroides y carece de espiroquetas.

Cuando los síntomas son severos, se suelen tratar tanto con intervención en la dieta, farmacológica, administración de inmunospresivos, dietas de eliminación e incluso manipulación de la microbiota entérica mediante antibióticos y suplementos alimenticios con prebióticos. Dado que los probióticos son capaces de alterar la microbiota y las respuestas inmunes en el tracto gastrointestinal, pueden ser de gran ayuda para reducir el riesgo de padecer EII y para terapia nutricional.

Comparando el uso de prednisona y metronidazol versus probiótico VSL#3 (combinación de cepas de especies de L. plantarum, L. delbrueckii subsp. bulgaricus, L. casei, L. acidophilus, Bifidobacterium breve, B. longum, Bifidobacterium infantis yStreptococcus salivarius subsp. Thermophilus) en dosis diaria de 112–225×109CFU/10 kg) durante dos meses se encontró un efecto protector del probiótico que disminuyó y mejoró varios marcadores relacionados con la inmunidad y así como la disbiosis intestinal.

En gatos con signos de enfermedad gastrointestinal, la mucosa presenta mayores niveles de enterobacterias asociadas. En gatos con colitis los niveles totales de bacterias y de especies de bifidobacterias y bacteroides se encuentran reducidos y aparecen compuestos derivados del azufre tóxicos producidos por Desulfovibrio spp. Una intervención dietética podría ayudar en estos casos, no obstante, hacen falta más estudios en el uso de probióticos para gatos con diarrea por EII.

Efecto de los probióticos en los parásitos internos y virus

Hasta el momento (2015) no existen estudios con resultados significativos sobre los efectos de prebióticos y probióticos para perros y gatos con parásitos internos y/o virus aunque los resultados sugieren un efecto indirecto beneficioso pero discreto.

En un estudio doble ciego controlado con placebo, se empleó una combinación de L. fermentum VET9A, L. plantarum VET14A y L. rhamnosus VET16A (dosis de 2 x 109 UFC / ml 100 ml dos veces al día durante una semana) en perros con diarrea aguda e intermitente. Los parásitos fecales (Toxocara canis, Uncinaria stenocephala, Diphyllobothrium latum, Giardia sp.) y virus (parvovirus canino CPV, rotavirus canino CRV, calicivirus canino CaCV, coronavirus canino CCV) fueron monitoreados antes y después de administrar el producto. Se encontró mayor exclusión de patógenos usando esta combinación en su forma activa que en la desactivada por temperatura, pero no hubieron resultados concluyentes en cuanto a los recuentos de parásitos y virus.

El uso de E. faecium SF68 (5×108CFU/d) durante 6 semanas como prebiótico para perros cachorros con giardiasis crónica no afectó a la dispersión de quistes giardiales ni al contenido de antígenos y no alteró las respuestas inmunes innatas o adaptativas.

El uso de una cepa genéticamente modificada de L. acidophilus durante 3 días como prebióticos gatos con el virus de la inmunodeficiencia felina sugirió que el probiótico tiene un papel regulador positivo en el transporte a través de la barrera epitelial gastrointestinal.

En lactantes humanos hay resultados prometedores en cuanto al uso de probióticos y prebióticos específicos para el tratamiento de infecciones del tracto respiratorio causadas por rinovirus.

Efecto de los probióticos en las infecciones del tracto urogenital

La microbiota vaginal de las perras sanas está predominantemente colonizada por bacterias del ácido láctico que ejercen actividades antipatogénicas, por lo que tienen un potencial probiótico y podrían utilizarse para combatir las infecciones del tracto urinario en perros.

Una mezcla probiótica comercial con lactobacilos (> 64 bil CFU / g), bifidobacterias (30 bil CFU / g) y especies de bacilos (24 bil CFU / g) junto con una combinación de levadura, enzimas, vitaminas y prebióticos, administrado una vez al día durante 2 o 4 semanas en perra esterilizadas sanas no aumentó su prevalencia tras el tratamiento.

Aspectos de seguridad relacionados con probióticos caninos y felinos

Probióticos viables vs microorganismos no viables

Numerosos productos comerciales con probióticos para gatos y perros contienen enterococcos, principalmente E. faecium y/o E. faecalis, que son comunes en el tracto gastrointestinal de ambos y cuyas cepas específicas ejercen efectos beneficiosos como probióticos. Por otro lado, los enterococcos pueden ser patógenos y ser capaces de desarrollarse rápidamente, propagar la resistencia a los antibióticos y favorecer el crecimiento de microbios potencialmente dañinos en animales y humanos. Aunque no se ha informado de ningún caso, teóricamente podría existir cierto riesgo al respecto.

Aunque la viabilidad es esencial para los probióticos, las preparaciones no viables pueden tener ventajas económicas globales en términos de una vida útil prolongada en condiciones no refrigeradas y para el almacenamiento a temperatura o humedad extremas. Su uso también podría reducir los riesgos de posibles translocaciones e infecciones microbianas. Según los resultadosde los estudios revisados, las formas no viables de probióticos podrían ser una buena alternativa a las células probióticas vivas, pero la definición actual identifica sólo los microorganismos viables como probióticos.

Se ha encontrado efecto in vitro positivo de tres lactobacilos probióticos de perro (L. fermentum VET9A, L. plantarum VET14A y L. rhamnosus VET16A) contra los enteropatógenos caninos tanto en formas viables como no viables. Además, las formas inactivadas de las cepas probióticas también pudieron adherirse a la mucosa canina in vitro.

Por lo tanto, los probióticos no viables podrían emplearse como aditivos probióticos para piensos en la dieta canina. No obstante, el método de preparación de la forma no viable podría tener un impacto en el potencial probiótico.

E. faecalis FK-23 (muerta por calor) estimula respuestas inmunitarias no específicas en perros sanos. Los perros pueden tomar probióticos con esta cepa no viable para reforzar su sistema inmune, aunque se necesita más investigación.

Una enterovacuna bacteriana Colifagina que contiene bacterias enteras desactivadas y lisados de E. coli 01, 02, 055, 0111, Bacillus pumilus, Morganella morgani, Alcaligenes faecalis, Shigella flexneri, B. subtilis, E. faecalis y Proteus vulgaris mejora los síntomas y la consistencia fecal en perros con episodios recurrentes de diarrea hasta un mes después de la interrupción del tratamiento con probióticos.

Calidad y estabilidad en los productos probióticos

Los métodos de producción, fabricación y transporte de los suplementos probióticos y los alimentos probióticos para perros y gatos pueden influir en las propiedades originales de los probióticos. Dada esta variabilidad, el resultado de los estudios de intervención que usan diferentes fuentes u orígenes para la misma cepa de probiótico podría ser cuestionable.

Los medios de crecimiento pueden afectar a la capacidad adhesiva de los lactobacilos probióticos caninos a la mucosa intestinal, así como a la de enteropatógenos. Por lo tanto, las condiciones de crecimiento y los medios deben considerarse cuidadosamente para el control de calidad de los probióticos existentes y para la identificación de nuevos probióticos para los animales de compañía, ya que incluso pequeños cambios en las propiedades pueden influir significativamente en el resultado con un impacto diferente en la salud de las mascotas.

Además, la estabilidad de almacenamiento de formas no viables de microorganismos puede ofrecer nuevas posibilidades de desarrollo de complementos nutricionales para animales de compañía.

Conclusiones sobre la microbiota felina y canina y el uso de probióticos

  • La evidencia actual sugiere que cepas probióticas específicas y/o sus combinaciones definidas pueden ser útiles en la nutrición, terapia y cuidado canino y felino.
  • Los probióticos de humanos para perros y gatos parecen ser útiles para el mantenimiento de la salud de las mascotas, sin embargo, los microorganismos derivados de los mismos perros y gatos son probablemente los mejores probióticos para perros y gatos.
  • Se necesitan más ensayos controlados para identificar y caracterizar nuevas preparaciones probióticas específicas con un impacto en la salud general y el bienestar tanto en perros como en gatos. Es importante evaluar cómo reducir el riesgo de seguridad relacionado con estas nuevas preparaciones.
  • Debe prestarse especial atención al desarrollo de herramientas para monitorear la actividad probiótica durante el procesamiento y almacenamiento de probióticos caninos y felinos, para evitar cambios y alteraciones no deseadas.

Esperamos que este trabajo te ayude tanto como a nosotros a entender para qué sirven los probióticos para perros y gatos y cuales son sus beneficios con evidencia científica probada. Si quieres revisar estudios más recientes puedes visitar nuestro artículo ¿Puedo darle probióticos a mi perro?. Si quieres empezar a dar prebióticos y probióticos a tu mascota y no sabes cuál es el mejor revisa nuestros artículos dedicados a los mejores probióticos naturales para perros y gatos y los mejores prebióticos para gatos. Si encuentras cualquier errata, quieres compartir tus ideas o quieres resolver cualquier duda, por favor déjanos un comentario, te contestaremos enseguida y así contribuiremos a aumentar la información de calidad disponible al alcance de todo el mundo. ¡Gracias por leernos!

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Publicación original: Grześkowiak, Łukasz et al. “Microbiota and probiotics in canine and feline welfare” Anaerobe vol. 34 (2015): 14-23. doi:10.1016/j.anaerobe.2015.04.002

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