tratamiento del perro con ansiedad por separación

En este artículo de divulgación científica te presentamos las nuevas propuestas e ideas para la revisión del protocolo de modificación de conducta empleado en el tratamiento de la ansiedad por separación en el perro. Al final encontrarás una detallada bibliografía de trabajos científicos que sostienen dichas ideas (hemos intentado incluir el enlace al pdf del artículo científico siempre que fuera posible).

Te avisamos de antemano que este artículo sobre etología canina es un poquito técnico y quizá más orientado a los profesionales de la conducta canina que al público general. No obstante, como siempre resolveremos cualquier duda que te suscite a través de los comentarios.

En el tratamiento de la ansiedad por separación en el perro (APS), habitualmente se aconseja reducir o eliminar comportamientos afiliativos y contacto físico con el animal a fin de inducir desapego y llevar a cabo una desensibilización a los rituales de partida que actúan como desencadenantes de la ansiedad (ansiedad anticipatoria).

Sin embargo, en los últimos años, este protocolo de modificación de conducta está siendo cuestionado ya que entra en conflicto con el conocimiento actual. Las nuevas ideas al respecto de la importancia de la previsibilidad en la respuesta al estrés y del efecto positivo del contacto físico humano en la disminución del nivel de estrés en el perro dan pie a considerar ciertas modificaciones. Veámoslas.

Importancia de la previsibilidad en la ansiedad por separación en perros

cachorro perro sentado mirando por la ventana

En cuanto a la previsibilidad en la respuesta ante un estímulo altamente aversivo, se ha demostrado que poder prever cuándo va a suceder un evento aversivo y cuándo no, disminuye la ansiedad (estudios en peces, ratas y humanos) ya que permite al animal sentirse seguro al respecto de cuándo puede relajarse ya que sabe que no va a suceder el estímulo aversivo, incrementando su percepción de control sobre la situación, lo que conlleva una disminución de la ansiedad.

En el caso de la ansiedad por separación, puede considerarse que la ausencia del propietario (o el hecho de estar separados) es un estímulo altamente aversivo para el perro y el no poder prever cuándo sucederá podría incrementar su estado ansioso, pasando éste a ser crónico, en vez de puntual y ligado al propio evento aversivo. Así, el animal, al no poderse sentir seguro en ningún momento, es incapaz de relajarse y se mantiene en una “anticipación ansiosa sostenida”.

En este sentido, una revisión del protocolo para la ansiedad por separación sugiere mantener los rituales de partida e incluso, incluir una nueva señal que sólo aparecerá y se mantendrá durante las salidas hasta el retorno, pero que no se utilizará durante la serie de “salidas” falsas que se realizan a fin de habitual al perro a quedarse solo. Cuando el perro ya es capaz de quedarse solo durante una hora sin mostrar signos de ansiedad, entonces se empezaría a usar la nueva señal en las salidas.

Importancia del miedo contextual (asociado al contexto) en la ansiedad por separación canina

Otra revisión del protocolo sugerida tiene en cuenta el “miedo contexual o miedo asociado al contexto”. Este tipo de miedo se observa habitualmente en perros con APS debido fundamentalmente a dos motivos:

En primer lugar, porque, como comentábamos, no se les ofrecen señales claras e inequívocas que les permitan anticipar que va a producirse la separación y ausencia del propietario durante un periodo de tiempo indeterminado. Por ello, para prever la aparición del estímulo aversivo dependen más del análisis del contexto general y le prestan más atención, aumentando su sensibilidad al mismo.

perro subido a la cama esperando con ansiedad la vuelta del dueño

Y en segundo lugar, porque muy frecuentemente, los perros con APS presentan conductas molestas como respuesta a la ansiedad (aullidos, ladridos, excreción, babeo o destrozos) ante las cuales suelen ser confinados en un lugar específico para reducir los perjuicios que puedan causar.

Así, este lugar específico y/o el contexto asociado, tras la exposición repetida del animal al estímulo altamente aversivo (quedarse solo y/o la separación con la figura de apego) acaban asociados inconscientemente a dicho estímulo y aún en ausencia del mismo despiertan desasosiego, ansiedad y malestar emocional: es decir, miedo contextual.

Para evitar su aparición y consecuente entorpecimiento con el tratamiento de la APS, se ha sugerido realizar el trabajo de habituación a la separación y a la ausencia del propietario (programa de salidas falsas y salidas preparadas) en un lugar y con un contexto asociado completamente diferente al original.

Conductas afiliativas, interacción y contacto físico con el perro con ansiedad por separación

En relación al papel del contacto físico y la interacción del propietario en cuanto a la disminución del nivel de estrés en el perro:

Se sabe que la interacción social positiva inhibe el eje hipotalámico hipofisario adrenal y e implica menores concentraciones basales de cortisol (asociado al estrés), probablemente mediado a través del efecto de la oxitocina.

El llamado “tampón social” actúa aumentando el umbral de tolerancia al estrés y disminuyendo el nivel de respuesta frente al mismo.

mano acariciando cabeza de perro

El contacto físico positivo (conductas afiliativas como el aseado mutuo) disminuye la actividad simpático adrenal (media las respuestas de lucha o huida frente al estrés), aumenta el tono vagal (media las respuestas de calma y relajación) y aumenta el nivel de oxitocina en plasma.

En perros, se ha estudiado y comprobado el efecto positivo del contacto físico humano en la disminución del cortisol en saliva y en la disminución de la frecuencia y variabilidad cardíaca y el aumento de la oxitocina mientras se experimenta un evento estresante o después del mismo.

Estos hallazgos condujeron a otra de las modificaciones sugeridas al protocolo de tratamiento de la APS: hace años se desaconsejaban las conductas afiliativas en la reunión posterior a la separación y actualmente se aconseja saludar de forma calmada tanto verbal, como físicamente al perro en vez de ignorarlo.

Sin embargo, hasta ahora no existían estudios dirigidos a investigar a los beneficios del contacto físico con el perro justo antes de que suceda evento estresante.

Efecto del contacto físico positivo con el perro previo en la ansiedad por separación

Precisamente estudiar ese posible efecto positivo de las caricias previas al acontecimiento estresante es la finalidad del reciente estudio pilotoEfectos de las caricias antes de una breve separación del dueño sobre el comportamiento y la fisiología del perro”.

Este estudio se diseñó a fin de comprobar si el que el propietario acaricie a su perro justo antes de una separación breve disminuye el estrés que conlleva dicha separación y ayuda a que permanezca más calmado durante la misma.

El estudio se realizó en un total de 10 perros adultos de ambos sexos, sin problemas de conducta (especialmente sin problemas de ansiedad por separación). Todos ellos habituados a las caricias de sus propietarios, con los tenían un buen vínculo afectivo, pero que no solían ser acariciados justo antes quedarse solos.

Se estudia su reacción conductual (comportamiento) y físiológica (variación de la frecuencia cardiaca y nivel de cortisol en saliva) tras una ausencia breve de 3 minutos del propietario.

Las conductas que se analizan son: signos de estrés (lamerse la nariz, sacudirse, bostezar, olfateo rápido (<3 seg) del suelo, levantar la pata) signos de calma (permanecer echado, olfateo largo (>3seg) del suelo), vocalizaciones (gañido y ladrido) y comportamiento social hacia un extraño (buscar contacto con el extraño, olfatear o mirar al extraño) y el comportamiento social hacia el propietario (olfatear o mirar en la dirección por la que se fue el propietario, olfatear o mirar donde el propietario se escondió).

Los resultados mostraron que disminuía claramente la frecuencia cardíaca y aumentaban las conductas asociadas a la calma cuando la separación era precedida de un minuto de caricias por parte del propietario.

Sin embargo, aunque los perros mostraron señales de estrés y vocalizaciones, así como una mayor atención al propietario que al extraño en respuesta a la separación de su propietario (lo cual confirma que se trataba para ellos de un estímulo estresante de nivel medio), ni el nivel de cortisol ni ninguna de estas variables difirió significativamente en presencia o ausencia de las caricias previas del propietario.

mano acariciando a perro atigrado tumbado

Despedirse del perro con contacto físico no activante aumenta la calma pero no disminuye el estrés

El estudio concluye que, efectivamente, el contacto físico previo de los propietarios con sus perros ayudaba a que éstos permanecieran más calmados durante la separación, pero no tenía efecto en el estrés asociado al evento. Sugieren que esto pudo deberse a que la duración del contacto físico y su intensidad fuera insuficiente y/o a que, para estos perros, la separación no era tan estresante (no conllevaba un aumento de cortisol en saliva).

Aunque se trata de un estudio piloto con un número de sujetos de estudio muy pequeño y requiere claramente repetirse aumentando dicho número e incluyendo perros con problemas de ansiedad por separación, estos resultados parecen indicar que despedirse del perro con contacto físico (no activante) antes de la separación podría ser beneficioso para éste ya que:

  • Sitúa al perro en un estado emocional positivo previo al evento estresante.
  • Puede considerarse como una clave (dentro de un ritual específico) que aumente la previsibilidad y la percepción del control que el perro tiene sobre la situación.
  • Supone apoyo emocional por parte del propietario, que se ha comprobado que es valioso y positivo para el perro en situaciones de potencial amenaza.

Nota: contacto físico no activante pueden ser caricias lentas y pausadas. El contacto físico activante (rascar, palmear, empujar…) aunque incrementa notablemente la oxitocina, produce un aumento cortisol de forma directa (asociado a la activación física) y puede retrasar o entorpecer la inducción de relajación y calma que buscamos.

cachorro de perro triste con ansiedad en la mirada

Como hemos visto a lo largo del artículo, una mejor comprensión de la neurofisiología y su relación con la etología canina, nos permite a los profesionales de la conducta del perro ir afinando, mejorando y ampliando poco a poco los protocolos de modificación de conducta, como sucede en este caso con el protocolo para el tratamiento de la ansiedad por separación.

Mantenerse actualizado/a y pendiente de los resultados de los últimos trabajos científicos y estudios relacionados con la salud emocional y cognitiva canina, es imprescindible para ofrecer mejores soluciones a la hora de compatibilizar la conducta del perro al estilo de vida y necesidades de sus propietarios, siempre con el objetivo de incrementar el bienestar de ambos.

Bibliografía consultada:

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