senderismo con perros

PACIENCIA

Sí, has leído bien, paciencia 🙂

Probablemente has entrado aquí esperando encontrar otro tipo de consejos, por ejemplo: el contenido de botiquín canino, si es necesario llevar ropa de abrigo para el perro o su cama, qué tipo de comida de perro llevar, cuántos km puede caminar un perro al día, qué cosas meter en el kit de supervivencia perruno, cuánta agua llevar, qué hacer si el perro se marea en el coche…

Todas estas son dudas muy importantes que por supuesto debes solucionar antes de subir al coche, montar la tienda o echar a caminar unos cuantos kilómetros por el campo con tu compañero canino, pero sobre esto ya hay mucho escrito y seguramente puedas encontrar mucha información con una búsqueda breve. Además todas esas cosas dependerán, lógicamente, de la duración prevista de la actividad, del lugar al que vais, el clima y del carácter y costumbres de tu perro.

Por eso desde Etología Mascotas nos gustaría ofrecerte otra clase información valiosa que quizá no encontrarás en otras webs o blogs perrunos: cómo asegurar el bienestar mental, emocional y físico de tu perro cuando te acompañe en las actividades en la naturaleza que realices.

Disfrutar de la naturaleza con tu perro – sin estrés

Decíamos que lo que necesitas principalmente es paciencia y no hay nada más cierto. Si tu perro, además, es urbanita y no está habituado a cambios de rutina, viajes o variaciones drásticas en sus costumbres, aún más.

Hugh y Bruma, dos urbanitas con muchas acampadas y rutas "a sus lomos" ;)

Ten en cuenta que las rutinas, hábitos y costumbres son la principal fuente de equilibrio y seguridad para el perro en su día a día. Sabe cómo comportarse y qué hacer porque generalmente sabe qué va a suceder en cada momento y qué esperar en cada situación.

Pero, en una excursión al campo, una acampada o una ruta larga de senderismo, es fácil que la cantidad de cambios y novedades desorienten al perro, lo cual, unido a la excitación, nervios y mala gestión emocional que suele acompañar a actividades como esta, puede llevarle a perder el autocontrol, pasarlo mal emocionalmente, ser incapaz de descansar para reponerse, presentar conductas anómalas, inadecuadas o incluso peligrosas

Y todo ello va a requerir que inviertas una cantidad extra de paciencia para ayudar a tu perro a pasárselo bien y para que la experiencia sea positiva para ambos.

No es recomendable confiar en que el perro, por atender a su instinto o ser más “primario” que el ser humano vaya a ser capaz de dosificar su esfuerzo, tener cuidado con los riesgos que corre, autocontrolarse y relajarse en cualquier situación por novedosa que sea… es cierto que hay perros más adaptables que otros, menos exigentes y más prácticos… pero no todos son así. Hay perros que se sobreexcitan, que se vuelven neuróticos cuando pierden el control de la situación, que son incapaces de concentrarse o atender a las indicaciones de sus compañeros humanos cuando se estresan en exceso…

Ser paciente y estar pendiente de que el perro esté sobrellevando y manejándolo todo correctamente va a ser vital en un viaje o una ruta porque somos nosotros quienes decidimos que nos acompañen y se enfrenten a ello, por lo que es nuestra responsabilidad que el perro también lo disfrute y no sufra las consecuencias de una falta de previsión por nuestra parte. Y debemos estar dispuestos a poner su bienestar por delante si la situación lo requiere.

Consejos para una excursión perfecta con tu perro

Tener claras una serie de premisas será de gran ayuda para prevenir algunos de los problemas más frecuentes y que todo vaya lo mejor posible durante esa excursión o días especiales con nuestros perros:

· Es muy posible que el perro muestre variaciones en su conducta normal (inintencionadamente)

Estáis en una situación y lugar nuevos, desconocidos y muy estimulantes y estresantes a la vez. Perros que no se suelen alejar durante los paseos se pueden perder. Perros que, en el parque vienen siempre a la llamada, pueden dejar de hacerlo. Perros que en casa pasan la mayor parte del día durmiendo y duermen del tirón toda la noche, pueden no pegar ojo ni dejarnos pegarlo en la tienda de campaña. Perros habituados a descansar solos en el jardín pueden verse incapaces de hacerlo si no es a nuestro lado. Perros tranquilos o confiados pueden pasarse todo el tiempo ladrando, o tener miedo a cosas que de normal no les asustarían.

No asumas que tu perro se va a comportar como se comporta normalmente y espera cualquier cosa ¡que no te pille por sorpresa! Y sobre todo no se lo reproches, no lo hace por fastidiarte… posiblemente lo esté pasando mal y te necesite más que nunca.

· Frecuentemente el perro no es capaz de desconectar por sí mismo y descansar cómo, cuando y cuánto debiera.

Muchos perros sólo descansan por su propia voluntad cuando están física y mentalmente agotados, al mínimo de sus fuerzas. Somos sus protectores humanos los que debemos “obligarles” a desconectar y favorecer que descansen incluso más de lo habitual, para que puedan reponerse mental y físicamente.

Si fuera por algunos, no pararían de caminar o correr ni para a beber agua, no dejarían de traernos palos y piñas o no dejarían de seguir olores y perseguir animales hasta que diezmaran toda la flora y fauna del lugar. Aunque parezca que se lo está pasando en grande y sabe lo que hace, la falta de descanso le cobrará factura más tarde o más temprano.

Un perro cansado o con agotamiento físico es incapaz de concentrarse, pensar, evaluar correctamente la situación o atender a lo que le rodea para garantizar su supervivencia. Puede ser muy peligroso que el perro llegue a este punto durante una ruta, pero si además vais a pasar una o varias noches fuera de casa, es posible que el perro no se recupere correctamente, lo cual impedirá que disfrute de la acampada o las excursiones del día siguiente pese a que sea capaz de mantener el ritmo.

Por nuestra parte, también debemos asegurarnos de proveerles de las suficientes horas de descanso de calidad al día, y no excedernos en la planificación de actividades. Ten en cuenta que, en la mayor parte de casos, nuestro perro va a pasar de estar en el sofá o en su cama dormitando durante casi todo el día a tener una actividad constante, y esto es algo que no puede mantener varios días seguidos a menos que mantenga sus horas de sueño .

Recuerda, si tu perro no se dosifica y tiende a sobrepasarse con la actividad física, eres tú quien debe ayudarle para que se controle y descanse antes de que se noten los efectos del cansancio en él.

· Probablemente seguirá adelante, sin quejarse ni mostrar síntomas, malestar o molestia alguna tras sufrir algún percance físico.

Hay multitud de incidentes que pueden sufrir los perros sin que nos demos cuenta: picaduras de insectos o reptiles, envenenamiento por ingestión de plantas, frutos tóxicos o alimento en mal estado, rozaduras o arañazos en las almohadillas, lesiones en las extremidades, dolor e inflamación en las articulaciones por sobreesfuerzo, espinas y astillas clavadas, trastornos digestivos (diarrea, heces blandas, acidez estomacal), deshidratación…

Es fundamental vigilar a nuestro perro en todo momento, no descuidarse y revisarle concienzudamente cada poco para asegurarse de que está bien realmente, aunque parezca estar normal a primera vista.

Por ejemplo, el enrojecimiento de las almohadillas (entre los dedos) aparece mucho antes de que se las despellejen y son capaces de caminar con las patas en carne viva mucho antes de comenzar a cojear. Algunos se niegan a caminar si sienten dolor, pero otros no: la gran mayoría sigue adelante con una marcha un poco más rara de lo habitual que hay que estar muy atento para percibir. Es importante comprobar cada ciertos kilómetros, o por la noche antes de dormir que no tiene ningún daño importante. En muchos casos puede ayudar llevar un producto hidratante y calmante de almohadillas.

Por otro lado, para que esto no suceda la próxima vez el perro necesita endurecer sus almohadillas caminando o corriendo en terrenos irregulares, rocosos o más duros de lo habitual, pero este proceso debe ser gradual y no implicar dolor para el animal.

En resumen, si te vas al campo con tu perro y vas a hacer una actividad al aire libre con él a la que no está del todo acostumbrado sé paciente y:

  • No te pases con la autoridad y el enfado si se porta peor de lo acostumbrado o te “desobedece”
  • Procura que descanse y no se exceda con la actividad física (incluso si ello te obliga a parar más, hacer menos kilómetros de los previstos, madrugar menos o volver antes a la tienda de campaña)
  • No le pierdas de vista para controlar su estado de salud y evitar que se resienta físicamente o le pase algo sin que te des cuenta.

Tener estos consejos muy en cuenta y estar preparado para cuando surjan contratiempos es fundamental para no descuidar a nuestro compañero peludo en momentos y situaciones especiales que requieren incluso más atención por nuestra parte que un paseo habitual.

Y, sobre todo, para asegurarnos de que nuestro viaje o ruta sea una experiencia positiva para todos los miembros de la familia.

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